LA FONOLÓGICA Y LA SILÁBICA EN LOS NIÑOS
Este trabajo se inscribe dentro de los planteos sobre la “conciencia lingüística”
y la metacognición provenientes de campos de investigación como la Fonética
Experimental, la Psicología Cognoscitiva y la Lingüística.
Estos planteos parten del análisis de la relación entre percibir el habla
y leer. Algunos investigadores (Liberman, 1971; Mattingly y Ravanagh, 1972;
Rozin y Gleitman, 1977) han enfatizado la dependencia de la lectoescritura del
habla, pues consideran que leer es una actividad parasitaria al habla.
Mattingly (1972) caracteriza la diferencia entre percibir el habla y leer
en términos de actividad lingüística “primaria” y “secundaria” respectivamente.
Considera que mientras las actividades lingüísticas primarias –producir y
percibir el habla– son naturales y se desarrollan sin que medie una instrucción
directa, las secundarias, como leer y escribir, se aprenden mediante una
enseñanza sistemática y requieren “conciencia lingüística”. La conciencia
lingüística implica tener acceso a la estructura gramatical de la lengua1
(Mattingly, 1980).
Para comprender este planteo debemos recordar que toda escritura
representa una lengua. Los sistemas de escritura representan unidades
lingüísticas: el sistema logográfico representa morfemas (unidades mínimas de
significado); el sistema silábico, sílabas, y el alfabético, fonemas. Estas
unidades no se presentan como segmentos discretos en el continuo acústico
del habla ya que los segmentos físicos no guardan una relación uno a uno con
las unidades del análisis lingüístico.
Más información aquí
Ejemplos:
Más información aquí


No hay comentarios.:
Publicar un comentario